Algo así, fue lo que me pasó a mi, y le pasa a mucha gente que tiene los mismos temores que tenia yo, el que dirán, el que será de mi vida, cómo sigo mi futuro, la familia de por medio, tanto cariño dado y recibido y así muchas cosas más, muchas noches sin dormir, y momentos de tristeza en la que mi cara no podía disimular mi dolor.
Realmente me empecé a mirar a mi mismo, queriéndome a mi, como principal objetivo de vida.
Que no me rebajen, que no me subestimen y haciendo valor a la persona que soy, y aunque me cueste por mi timidez, yo por dentro me quedo tranquilo que se lo que puedo dar de mi como persona, que con confianza soy distinto, que doy constantemente, que siento y hago, que disfruto de mi personalidad, por tener las cosas tan claras a pesar de todos los momentos duros que me tocaron vivir.
Que estoy saliendo adelante, que no me voy a desesperar por lo que quiero y deseo, que voy a hacer todo a su debido tiempo sin saltear pasos, no forzar si no sentís, no hacer nada que no quiera, y que lo que puedan decir sobre mi, me importa demasiado poco.
Quizá un error es buscar el casillero ocupado muchas veces, pero no siempre se sabe hasta cuando va a estar lleno. El trabajo de hormiga es lo que me caracteriza, en silencio, chiquito, para armar cosas grandes así disfrutar de lo que realmente quiero.
Que sos vos el que tomas tus propias decisiones, y que si no tenes valor para tomar las decisiones qué sentis, vas a vivir siendo feliz de a ratos y eso, no sirve para nada.